LA MAGIA DEL CINE
LA MAGIA DEL CINE
LILIAN ARELLANO RODRÍGUEZ
Quien tenga propósitos
educativos, ya en su hogar o en una sala de clases, puede hacer del cine un recurso al cual recurrir con la
seguridad de apreciar no sólo la esencia del cine como arte; sino su gran
potencial formativo. Efectivamente, más
allá del goce que nos pueda procurar un buen guión o argumento, excelentes
actores, majestuosa música,
significativos planos y toma fotográfica, juegos mágicos con el tiempo,
escenografías -en fin, poesía- podemos ampliar nuestros mundos, nuestra
cultura, nuestras experiencias; logrando empatizar y comprender vidas muy
diversas a las propias.
El cine tiene magia; pues para él no existen los límites del tiempo ni
del espacio o de las leyes de la física: En dos horas podemos vivenciar lo que
vivieron otros en siglos pasados o podrían vivir en el siglo XXII si la
humanidad siguiera el mismo rumbo.
Un argumento nos puede entretener; pero si reflexionamos sobre el
sentido de la película, descubriremos el mensaje de ésta; lo que nos quería
enseñar. El argumento es el relato de los hechos; el sentido es lo que esos
hechos significaron en nuestras vidas.
Esto hace que distingamos los meros hechos de los acontecimientos. Llamamos acontecimientos a aquel hecho que, a
diferencia de otros que sólo pasan sin dejar rastro, dejan huellas. Hay quienes extraen enseñanzas de esas
huellas y crecen; otros, sólo sienten la emoción del momento pero no descubren
su sentido… Estos últimos no sólo no crecen sino inician una decadencia…
El cine tiene la magia de mostrarnos la realidad sin descomponerla; nos
muestra situaciones de vida, con toda la complejidad humana; nos coloca ante
los sentimientos, emociones, pensamiento e, intenciones de todos los
involucrados. Nos permite apreciar sus
aciertos y errores; sus conflictos; las
lealtades y deslealtades, los
arrepentimientos verdaderos, los inauténticos y los hipócritas; la bondad y la
perversión. .
El cine nos aporta personajes y situaciones que nos permiten
reflexionar y dialogar sobre “otros”; salvaguardando el respeto por la
intimidad y, al mismo tiempo, respetando la privacidad de lo que nos acontece
en nuestro convivir o acontece en el convivir de mundos cercanos de los cuales
somos responsables o mundos que esperan nuestra cooperación.
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