¿QUÉ ES EL CINE?
¿QUÉ ES EL CINE?
Las definiciones del cine
evocan de forma recurrente otras artes: Lindsay, en 1915, lo asoció a la
escultura, a la pintura y a la arquitectura; el cine para Abel Gance es una
fábrica de sueños y caracteriza el tiempo actual, que cree que es el tiempo de
la imagen; Survage yFaure establecían vínculos con las artes del pasado
planteando a un tiempo diferencias cruciales: El cine era pintura, pero en
movimiento, o música, pero de luz y no de notas esta vez. El denominador común
era, para todos ellos, la idea de que el cine era un arte. Así pues, Rudolf
Arnheim en 1933, expresó su asombro ante el hecho de que el cine no hubiese
sido recibido con los brazos abiertos por los amantes del arte. El cine
escribió es: el arte por excelencia. Su única pretensión ha sido entretener y
distraer; ha vencido a las artes anteriores en cuanto belleza se trata.
Ya en 1916, un manifiesto
futurista de Marinetti, reclamaba el reconocimiento del cine como arte autónomo
que en ningún caso debe copiar al teatro. En el cine puro, el ideal, era, en
palabras de Léger desprenderse de los elementos que no sean puramente
cinematográficos. Otra forma de expresar este deseo fue la fotogenia, que Delluc, considera
la esencia del cine y a la que Epstein, en su libro sobre el cinematógrafo de
1985, se refería como la expresión más pura del cine. Con la noción de
fotogenia nació la idea del arte cinematográfico. Para definir esa indefinible
fotogenia, nada mejor que decir que es al cine lo que el color a la pintura y
el volumen a la escultura, el elemento específico de este arte. En otro lugar,
Epstein señaló a la fotogenia como cualquier aspecto de las cosas, seres o
almas cuyo carácter moral se ve amplificado por la reproducción fílmica. La
fotogenia era, pues esa inefable quintaesencia que diferenciaba a la magia del
cine del resto de las artes. Dulac en 1927 invocó la analogía musical de una
sinfonía visual. El movimiento y el ritmo, para Dulac, constituían la esencia
única e íntima de la expresión cinematográfica.
Para Abel Gance el cine es una
fábrica de sueños y caracteriza el tiempo actual que cree que es el tiempo de
la imagen. El cine, para Gance, dotaría a los seres humanos de una nueva
conciencia sinestésica: los espectadores oirán con sus ojos. Anticipando la
visión epifánica del cine de Bazin, Delluc en 1985, veía en el cine, y
especialmente en el primer plano, el medio que nos ofrece impresiones de una
belleza eterna y evanescente algo que está más allá del arte, esto es, la
propia vida. En una especie de íconofilia trascendental, se consideraba que el
cine ofrecía la vida tal cual es, presente e inmediata como la sentimos.
Jean Epstein en 1923, da la
máxima importancia al primer plano en el que se alcanza la máxima movilidad,
emociones más intensas, máxima expresividad y donde el director concentra la
atención del espectador y lo margina de cualquier otro aspecto narrativo.
LA IMAGEN CINEMATOGRÀFICA
La imagen de cine tiene un
punto de partida. Podríamos agrupar este nacimiento en una tríada:
imagen-movimiento-sonido. Desde este manojo de cartas inicial, el arte
cinematográfico se permite articular un sentido.
La imagen y su funcionamiento
como sistema de representación
Cuando termina una función y
se encienden las luces de la sala, la infinidad de paisajes que han desfilado
ante nuestros ojos, todos los autos que han surcado la retina y los cuerpos que
han danzado en las imágenes, se reducen a un rectángulo blanco de dos
dimensiones. Y en sentido estricto, mientras la película se desenvuelve, el
cine nunca abandona ese cerco.
El cuadro es el límite
material de lo representado en la pantalla (ilusión de movimiento e ilusión de
profundidad). Esta impresión de realidad nos acerca a un mundo verosímil,
impulsados por esta aura ilusoria tendemos a proyectarnos fuera de campo.
Caemos seducidos por esta
impresión de realidad que se manifiesta en la ilusión de movimiento y en la
ilusión de profundidad. Es el triunfo del cine: con esta impresión de realidad
nos acerca a un mundo verosímil Y nosotros, impulsados por esta aura ilusoria,
tendemos a proyectarnos fuera de campo.
Desde aquí en adelante
tendremos claro lo siguiente: reaccionamos ante la imagen fílmica como ante la
representación realista de un espacio imaginario que nos parece percibir. Como
la imagen está limitada en su extensión por el cuadro, apreciamos sólo una zona
de ese espacio.
Esta porción de espacio
imaginario contenida en el interior del cuadro es lo que se conoce como campo
(Espacio In). Cuando vemos una película tenemos la idea de que hay un espacio
más amplio, más allá de los límites. Percibimos un espacio invisible que
prolonga lo visible y que se denomina fuera de campo (Espacio Off).
Podríamos entender este
concepto como el conjunto de elementos (objetos, personajes, decorados) que aun
no estando incluidos en el campo, le son asignados imaginariamente por el
espectador.
Los cineastas saben que esta
tensión entre campo y fuera de campo es parte esencial del espacio fílmico. Es
lo que se denomina dialéctica de los espacios. Así, en el campo vemos de pronto
el rostro tenso de una joven que mira más allá del cuadro.
El poder del fuera de campo:
ella ve el rostro que a nosotros se nos oculta. Gracias a su mirada, el espacio
de la imagen se amplía más allá del cuadro. Marnie (1964) de Alfred Hitchcock
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